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domingo, 10 de febrero de 2019

Transformando dos sillas de estilo Isabelino. Retro y Psicodelia

Todos los años digo: "Este año no voy a tapizar sillas... Esta vez me voy a centrar en restaurar todo el mobiliario acumulado... " pero al final aparecen en mis manos piezas como estas dos que os presento y todos mis planes cambian por completo. Y claro, está justificado...


Fijaos en este par de sillas tan chulas que me había conseguido una amiga.
Eran dos preciosas sillas antiguas de madera maciza que tendrían más de 70 años, seguro. Su particular forma y sus preciosas patas me dejaron completamente embobada y enamorada casi al instante.
No estaban apenas deterioradas pero necesitaban una cambio radical y un nuevo tapizado para dejarlas modernas y bonitas.
Sus patas y sus altos respaldos eran tan prefectos que ya sabía perfectamente cómo las iba a transformar.

Las patas de las sillas me habían enamorado por completo. Estas sillas me recordaban a la decoración de estilo Isabelino del S. XIX que tanto me gustaba. Esas patas tan curvas y perfectas y sus respaldos con esos detalles...





Estas sillas eran muy bajitas pero con un respaldo bastante alto. Para mí, tener el respaldo alto era sinónimo de comodidad. Realmente eran muy cómodas... y el asiento era bastante grande con forma de trapecio que las hacía muy amplios.


No podía esperar más y comencé a desmontar toda la tapicería para ver qué me encontraría debajo. Estaba  muy muy nerviosa...



Esto es lo que me encontré desmontando el viejo tapizado. Ya sabía que el maestro tapicero que hizo estas sillas igual se llamaba José y se encargó de dejar su firma para que años después la encontráramos. ¡¡Me encanta!!

Y ¿qué me decís de estos muelles? A mi me dejaron completamente asombrada. Esperaba que fuesen los típicos muelles redondos que se utilizan para tapizar pero estos no los había visto en mi vida.



Al desmontar las dos sillas me di cuenta que los muelles los podíamos mantener y seguir aprovechando porque creo que las haría incluso más cómodas...







Solamente había un muelle partido en una de las sillas pero buscaría una solución para intentar mantener todo.

Una vez desmontadas las sillas, limpias y bien decapadas e imprimadas, elegí un color diferente para cada una de ellas ya que iban a ocupar lugares distintos.



Para la primera silla elegí una pintura al agua color blanco roto que iba a ir estupendo para la primera tela. La verdad es que todos los tonos de blanco que he utilizado en las distintas piezas que han pasado por mis manos, me gustan mucho porque al final le dan un toque muy bonito y elegante que queda perfecto en cualquier lugar al ser un color neutro.


Para la segunda silla elegí un color azul turquesa muy chulo que conseguimos mezclado la pintura blanca con  varios tintes acrílicos verdes, amarillos y azules, hasta que dimos con el tono que me enamoró.

Y antes de comenzar a tapizar las sillas, llegó el momento del acabado. En este caso, utilice cera para madera en lugar de barniz mate como en otras ocasiones.
Mi querida Sara, me aconsejó que practicara esta técnica para el acabado de las sillas. Esta técnica es una de las que mas me gusta por que el resultado es tan perfecto... Se consigue un aspecto envejecido y desgastado muy natural y súper original.

Para la primera silla que habíamos pintado de blanco marfil, mezcle la cera con un poco de betún de judea para que al aplicarla le diese un aspecto envejecido a la pieza.
Se trataba de aplicar la cera en la silla para retirarla con un trapo hasta conseguir el aspecto envejecido deseado. Simplemente aplicando más cantidad o menos según nuestros gustos.
Al final, este efecto le daba un toque más apagado a la silla pero creo que era perfecto tanto para la pieza como para el tapizado posterior.


Fijaos que toque más chulo!!! Todos los detalles, los adornos, los rincones y las imperfecciones de la silla, quedaban perfectamente resaltados porque era lo más bonito del acabado.

Para la silla turquesa, la mezcla que hicimos fue cera para madera y óleo blanco para dar un aspecto desgastado muy original. El proceso sería el mismo que en la silla anterior pero el resultado, distinto. 
Es este caso, al elegir una pintura tan fuerte y atrevida, el toque que le daba con este acabado era mucho más llamativo y alegre e ideal para la tapicería elegida.
¡¡Fijaos en todas las imperfecciones de la madera y en todos los detalles!!



 


Para el proceso de tapizado elegí dos telas que tenía guardadas para este tipo de ocasiones.
Como decidí mantener los muelles de las sillas, solamente me ayude de unas tiras de cincha para reforzar los dos asientos. Así quedaría mucho mejor y más amortiguados. 


Después, el proceso que hemos seguido en otras ocasiones: la espuma, la guata y la tela. ¿Recordáis el último post de tapicería? Mucho glamour para los viejos sillones


















Et Voilá!! Estoy completamente enamorada de mis sillas de estilo Isabelino más modernas y bonitas.
Como os he comentado antes, estas telas las tenía reservadas para el momento adecuado hasta conseguir unas sillas perfectas y creo que finalmente han quedado geniales. Era para estas sillas... Una con detalles psicodélicos y otra mucho más retro. Tan distintas  y tan bonitas. ¿Qué os parece el cambio? 

Yo estoy feliz y enamorada... :)
Una más clásica pero moderna...
 

...Y otra más retro pero moderna.... <3








 



domingo, 8 de julio de 2018

Mucho glamour para los viejos sillones y la pequeña descalzadora

Cuando llegaron a mis manos estas tres piezas tan chulas ya sabía lo que necesitaban. Mi amiga Carmen y yo sabíamos el potencial que tenían y eso nos volvía locas.
Esta vez íbamos a trabajar juntas porque me apetecía que nos enfrentáramos a este reto ya que lo íbamos a disfrutar como niñas.
Eran dos silloncitos un poco viejos pero muy originales que conseguí por casualidad y un asiento tipo descalzadora también muy viejo que me trajo el papá de una amiga porque sabía que me haría mucha ilusión darle una segunda oportunidad. En general, eran piezas muy pasadas de moda pero que estaban en buenas condiciones. Realmente sólo necesitaban un cambio urgentemente. En definitiva, conseguir hacerlos bonitos y volverlos a amar.


Era un conjunto de tres piezas que podían encajar a la perfección en un pequeño espacio del hogar mucho más modernizadas y bonitas. Si las miraba así, eran muy muy horteras pero en mi mente ya las podía ver completamente transformadas y súper chulas. ¡Es que iban a parecer otras completamente distintas!.

Comenzamos desmontado la tapicería vieja de las tres piezas  y quitamos los asientos y el respaldo de los sillones para que fuese más cómodo trabajar.

Comenzamos a decapar las sillas y la descalzadora porque ya teníamos en la cabeza el color que íbamos a aplicar. 
La verdad es que se decapaba bastante bien y conseguimos dejar la madera limpia y prácticamente virgen para prepararla y darle el color perfecto. Yo estaba impaciente por empezar a pintar.
Como siempre, doble mano de imprimación y la pintura lista para comenzar el cambio.
Esta vez elegimos una pintura al agua color rojo amapola súper chulo que era perfecto para la tela que ya habíamos elegido previamente para tapizar. ¡Iba a quedar muy alegre!


Et voilá!!

Antes os comentaba que la pintura era ideal para la tela que ya habíamos elegido... Bueno, en realidad, mi tía Charo, que es genial,  sabe perfectamente cuales son mis gustos y lo que necesito en cada momento, así que, desde la distancia y prácticamente sin preguntar se encargó de conseguirme la tela que os voy a enseñar más adelante. Era tan perfecta... yo me enamore en cuanto la vi.

Entonces comenzamos a tapizar los tres asientos y dejamos los respaldos de los sillones para el final por que nos iban a llevar más trabajo por su forma...
Las espumas y la cincha de las tres piezas estaban muy deterioradas y listas para ser sustituidas, claro. Elegimos una densidad media-alta de la espuma para los asientos porque así iban a quedar perfectos y súper cómodos.
Este proceso ya lo hemos visto en otros proyectos como De unas sillas viejas a unas sillas muy retro o Unas modernas sillas de estilo clásico o Un gran sillón descalzadora para la pequeña habitación
No se si os lo he dicho pero lo que más me gusta a la hora de tapizar es colocar la cincha. Me gusta mucho la simetría que forman al poner las tiras y, por supuesto, su colocación es vital para que los asientos queden bien asegurados.
Esta vez, utilizamos una cincha elástica de unos 5 cms de ancho que era perfecta para los tres asientos



Dejadme que os los enseñe al final todo!!

Desmontamos los respaldos y pasamos un buen rato quitando las "mil quinientas" grapas y las tachuelas bronceadas que tenían. La verdad es que las sillas estaban súper bien tapizadas. Solo esperaba que nos quedasen la mitad de bien que estas.



 
Lo que hicimos fue tapizar los respaldos en dos piezas. Comenzamos por la parte delantera y con mucha paciencia fuimos grapando y tensando poco a poco. Para la parte de atrás utilizamos otro trozo de tela pero esta parte ya era más sencilla.

Después de tapizar los respaldos y montar los sillones de nuevo, solo nos faltaban los remates finales.

Teníamos que disimular las grapas donde se juntaban las dos piezas de tela del respaldo. Para ello utilizamos una sencilla pasamanería como esta que encontré por casualidad en color gris y que nos enamoró al segundo. 
¿Qué os parece?






Para colocar la pasamanería utilizamos adhesivo de contacto y poco a poco íbamos pegándola alrededor de toda la parte de atrás del respaldo.




Fijaos cómo eliminamos las tachuelas de todo el respaldo para rematar con la pasamanería gris que encajaba perfectamente con los tonos de toda la tela.
Era muy sencillo y rápido ya que solamente con un poco de adhesivo de contacto íbamos rematando toda la parte de atrás del respaldo.






Y con mucho trabajo y mucha satisfacción, terminamos las tres piezas listas para alegrar y ocupar ese rincón de su nuevo hogar.
La verdad es que el cambio ha sido interesante y merecido. Y efectivamente, los motivos de la tela eran puramente Hollywoodienses que a mi me chiflaban tantísimo. 
Ahora las piezas están tan bonitas y modernas con ese toque tan vintage que van a enamorar si o si.
Aquí las tenéis...