viernes, 29 de agosto de 2014

Tapizando y modernizando: De unas sillas viejas a unas sillas muy retro

La historia de estas sillas la recuerdo como si hubiese sido ayer mismo... 
Un día iba paseando con mi amiga Tati por nuestro barrio y al pasar por una calle por la que habia pasado, como mucho, dos veces en mi vida, vimos dos sillas viejas de los años setenta abandonadas en la calle. Estaban sucias pero, a simple vista, la madera no estaba en malas condiciones. Así que, ni nos lo pensamos... Cogimos una silla cada una y nos fuimos pensando cómo las podíamos transformar.
Eran viejas, estaban sucias, el tapizado estaba muy deteriorado y los muelles del asiento estaban dañados y rotos, lo que hacían que las sillas fuesen muy incomodas.
Fijaos como eran y como estaban cuando las encontramos:


Según miraba las sillas, ya sabia perfectamente lo que iba a hacer. Iba a ser un cambio radical.
Lo primero que hice fue quitar el tapizado viejo y desmontar las sillas para comenzar a decaparlas. Tenia que ver lo que me iba a encontrar...

Lo peor de desmontar todo el tapizado viejo era que tenia que quitar muchas puntas. La silla estaba fantásticamente bien tapizada pero no sé cuantos clavitos llegué a quitar. Utilicé una pata de cabra para hacerlo de manera fácil y rápida. 
La pata de cabra es una herramienta que se utiliza, entre otras cosas, para quitar clavos y tachuelas o levantar tejidos que están clavados o grapados en un mueble cualquiera.
Gracias a esta herramienta no tardé mucho en desmontar el tapizado de toda la silla.

Una vez desmontada la silla, continué decapando cada una de las partes de la silla eliminando el barniz que tenia y la verdad es que quedaron todas las piezas muy limpias. Después volví a montarla para comenzar a sellarla con una imprimación blanca y dejarla lista para pintar. También encolé algunas partes para que quedase más reforzada.
Encontré una tela muy chula e ideal para el diseño de estas sillas setenteras y para que quedase perfecta. En cuanto vi esa tela pensé rápidamente en una persona muy especial para mi.
Por eso, una vez que tenia la tela, sólo faltaba elegir la pintura para la silla. Esta vez elegí una pintura acrílica negra satinada que iba a quedar genial!
Aguantad hasta el final...
Tapé con un poco de masilla blanca los agujeros que habían quedado al quitar los clavitos para retirar el tapizado del respaldo. Tenia que dejar el respaldo como nuevo por que esta vez que no iba a tapizarlo.
Una secó la masilla, imprimé el respaldo y posteriormente apliqué un par de manos de pintura negra satinada.



Una vez secó bien la pintura, empecé con el tapizado. 
Elegí una tela Retro especialmente para una persona muy importante en mi vida: mi querida amiga Ana. 
Eran ideales para ella por que era totalmente su estilo y sabia que le iba a impresionar.  Y también pensé en las fechas: Si, iban a ser su regalo de cumpleaños y, al mismo tiempo, su primer mobiliario para su futuro hogar. Creo que se iba a sorprender por que ni se lo imaginaba.
Decidí tapizar sin muelles y hacerlo con espuma y guata.
Comencé colocando unas tiras de cincha elástica de unos 4cms de ancho bien tensa para colocar posteriormente la espuma y la guata y, finalmente, la tela. 
La cincha elástica se coloca en la parte superior del bastidor del asiento. Primero grapé un extremo de la cincha con tres grapas, la tensé bien y grapé el otro extremo. Las tiras de cincha se van colocando contrapeadas y cada una debe estirarse aproximadamente un 10% de su longitud y dejando una separación entre ellas de unos 4-5 cm.

Después de colocar la espuma, de unos 5 cms de grosor, y la guata, (olvidé hacer fotos...como siempre...) comencé a colocar la tela.
Como eran dos sillas elegí de la misma tela, dos dibujos distintos... Vereis lo que quiero decir al final...
Comencé con la parte delantera de la silla grapando desde el centro hacia los laterales, dejando una pequeña separación entre grapa y grapa. 
Hice lo mismo con la parte trasera de la silla, estirando bien la tela para que quedase bien tensa. Y después lo mismo con los laterales. 

Lo más complicado para mi fueron las esquinas, como siempre, por que tenia que intentar que la tela quedase bien doblada de tal manera que fuesen lo más perfectas posibles.



Por  ultimo, coloque una sencilla cinta negra en los bordes de las sillas para evitar que se viesen las grapas. Un poco de adhesivo de contacto, un poco de cuidado y... ¡¡terminado!! 

.... ¡¡¡Et Voilà!!!
¿Qué os parece el cambio? ¿Os gusta? 


 
¡Ah! Para aprovechar bien todo el dibujo de la tela y para darle un toque más original, utilicé, para una silla, el diseño de la tela centrado en el disco de vinilo y para la otra silla centré el diseño de la cinta de cassette.


Por cierto, una cosa más: 

Feliz cumple, querida. ¡¡Disfrutalas!!



4 comentarios:

  1. Ahora que he visto el proceso estoy todavía más alucinada.... eres la mejor! no puedo esperar a tenerlas en mi casa.... GRACIAS!!!!!!

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    1. Jajajaja, de eso se trataba... dejarte alucinada!!!
      Me alegro mucho!

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  2. Buen trabajo y bien tapizadas, yo estoy aprendiendo ahora a tapizar con una butaca descalzadora también setentera !!

    Te entiendo perfectamente con lo de quitar grapas, clavos, chinchetas etc…

    Besos

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    1. Muchas gracias, Amiga!!! Quiero ver tu descalzadora setentera tapizada!!!!!
      Y tu silla Isabelina es chuliiisimaaaaaaa!!!!

      Un abrazote!!

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