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viernes, 19 de abril de 2019

Limpiando una vieja Olla de barro

Siempre me llena de alegría cuando piensan en mi para recuperar cualquier pieza bonita, de cualquier estilo o de cualquier época. 
Y esta vez apareció en mis manos esto:


Una vieja Olla de barro muy sucia pero super chula. Era grande y no estaba muy deteriorada. A mi me encantaba.
Había estado guardado en un trastero durante mucho tiempo y ahora había llegado el momento de darle un lavado de cara y una segunda oportunidad.

Las Ollas de barro se utilizaban y se utilizan para la elaboración de comida y bebida de una manera tradicional que se hacen a fuego lento.
Supongo que tendría una tapa para la parte de arriba y un anafre para la parte de abajo donde irían las brasas para calentar la olla.





En los brazos de la Olla se podía apreciar el sello del alfarero que lo hizo: " Arturo Vinagre. Fabrica de Loza. Mérida".

A mi es que estas cosas me emocionan mucho. sobre todo por la artesanía de cada pieza y del trabajo tan notable de cada artesano.

Mirándolo detenidamente, sólo necesitaba una buena limpieza y un buen acabado para dejarlo de nuevo bonito y brillante.
Los brazos de la olla estaban un poco deteriorados por golpes y desconchones pero realmente eso era lo bonito y lo que mas me gustaba: el paso del tiempo de esta pieza tan especial.
Después de lavarlo y limpiarlo muy bien, ya podía empezar a barnizarlo de nuevo.
Una vez más iba a utilizar el acabado que tanto me gusta: goma laca. Recordáis proyectos? Limpieza fácil y rápida del lebrillo,  Decorando un antiguo lebrillo de barro
Empecé a aplicar manos de goma laca. Una detrás de otra. Fijaos qué maravilla:


Estaba muy emocionada por que se había recuperado de una manera rápida y fácil y definitivamente me parecía una pieza muy especial.




No recuerdo las numerosas manos que le apliqué de goma laca pero el resultado es una pasada.
Fijaos qué diferencia:

Había estado guardado en un trastero durante mucho tiempo y ahora había llegado el momento de darle una segunda oportunidad:


domingo, 11 de marzo de 2018

Mesilla antigua con gran toque moderno. Completamente enamorada

Uno de mis tesoros más preciados y que aún conservaba era una mesilla antigua de mis abuelos que llevaba guardando desde hacía mucho tiempo por que necesitaba buscar el sitio adecuado para tenerla siempre conmigo. La idea ya la tenía en mi cabeza y había llegado el momento de empezar a darle forma.



Estaba muy viejita pero nada fuera de lo normal. A mi personalmente me gustaba mucho por la forma y su sencillez. Pero sobre todo, sus patas me fascinaban.

Lo primero que hice fue eliminar todo el barniz para dejarla bien limpia. Sabía que debajo del barniz me iba a encontrar alguna que otra sorpresa pero nada que no tuviera solución.
Me encontré varios puntos de carcoma que tendría en su momento y después de tratarlos con el producto adecuado procedí a tapar todos los agujeritos y cualquier imperfección con masilla blanca.

Esta vez, ya sabía perfectamente como iba a pintarla. 
Una vez terminé de decapar toda la mesilla empecé a imprimar menos la parte de arriba que tenía que arreglarla porque estaba bastante estropeada.  Finalmente la dejé encolada.
Lo que quería esta vez era combinar pintura y barniz. 
En primer lugar, para la mesilla, elegí una pintura a la tiza (chalk paint) color blanco antiguo que era super bonito. Era la primera vez que iba a utilizar este tipo de pintura y pronto veríamos los resultados.
Cuando secó bien, quería hacer algo muy especial en la puerta de la mesilla.

¿Recodáis el post de las transferencias en madera? Un pequeño perchero infantil decorativo.
Pues esa técnica quería volverla a utilizar de nuevo en esta mesilla.
Me habían regalado un par de ilustraciones super bonitas que me tenían completamente enamorada.
Hice unas copias en papel y se trataba de pegar el dibujo en la madera con el producto especial para transferir imágenes.
Una vez secó durante el tiempo necesario, tenía que retirar el papel muy despacio y con las yemas de los dedos empapados en agua hasta conseguir una perfecta transferencia en la madera. Esta vez me ayude de un difusor de agua para que fuese mas fácil retirarlo.
La parte de color negro de la imagen era super delicada porque no se transfería bien a la madera y tenía que eliminar el papel de una manera muy muy cuidadosa.

 


¿No os parece una maravilla? Delicada, dulce, bonita. A mi me tiene enamorada.
Por otro lado, aproveche para forrar toda la mesilla por dentro para modernizarla y darle un toque muy alegre. 
 


Para terminar la parte de arriba de la mesilla procedí a lijar muy bien. Era una madera muy chula que iba a quedar perfecta cuando le diese el acabado final.
Uno de los últimos proyectos que más me ha gustado fue este:
Enamorada de la mesilla velador. Marquetería. ¿lo recordáis? por eso, para esta parte de la mesilla decidí aplicar el mismo acabado que en ese proyecto y que me dejó completamente alucinada, encantada y enamorada: Goma laca.
Una vez apliqué las manos necesarias de Goma laca, que fueron unas cuantas, procedí a dar el acabado final al resto de la mesilla. Utilicé un barniz mate al agua para dejarla completamente protegida y el resultado fue espectacular.
Un bonito tirador con motivos japones y fijaos qué maravilla:



Ahora ya tiene su espacio en mi hogar. ¡¡Qué feliz soy!!

domingo, 29 de octubre de 2017

Limpieza fácil y rápida del lebrillo antiguo

Hace un tiempo, publique un post sobre la limpieza de los antiguos lebrillos. Eran esos grandes platos de barro vidriado que se utilizaban para fines culinarios o para uso doméstico. ¿Recordais?   Decorando un antiguo lebrillo de barro
Es que hace poco llegó a mis manos otro lebrillo super chuli que requería un buena limpieza y un acabado especial.
Era de menor tamaño que el que limpie la ultima vez pero muy similar. Estaba en un trastero desde hacía muchos años lleno polvo y creo que ahora se merecía un buen lavado de cara.


Estaba muy sucio y había perdido todo el brillo que caracteriza al barro vidriado tan bonito aunque los dibujos se conservaban bastante bien.
Este lebrillo estaba muy bien conservado a pesar de los años que tendría.
Estos platos de barro eran muy duros y rara vez los he visto rotos. Como mucho algún pequeño golpe pero sin importancia.

El proceso de limpieza es bastante rápido y sencillo y los resultados son muy buenos.
Desinfecte primero el lebrillo y luego lo limpie muy bien con agua y jabón.
Una vez limpio y seco comencé a aplicar varias manos de goma laca para dejarlo barnizado y con un acabado espectacular. Esta vez decidí no tocar ni repintar los dibujos por que, en realizar no estaban muy dañados.

Con el barniz ya empezaba a apreciarse el brillo tan bonito gracias a las primeras manos de goma laca. Se trataba de conseguir ese efecto vidriado que tuvo en sus inicios y sobre todo para darle protección y mucho brillo.
Despues de lavar las patas y desinfectarlas, limpie bien con un cepillo de aluminio la cabeza de los pernos que estaban muy oxidados y sucios. Poco a poco le fui sacando el brillo y eliminando toda la suciedad.
Las patas las pinté con un color gris piedra que a mi le gusta tanto. Creo que era ideal por que era un color neutro para decorar cualquier espacio. 
Por ultimo, apliqué un par de manos de barniz incoloro al agua para dejarlas perfectamente terminadas y protegidas.

Fijaos como ha cambiado con una buena limpieza y una pintura más neutra.
La verdad es que restaurar, limpiar o transformar este tipo de piezas que son tan antiguas y que apenas se utilizan ya me emocionan muchisimo y esto hace que el trabajo sea mucho mas delicado y especial. Hace que recuerde a esas personas que ya no están conmigo y para mi es bonito y siempre lo hago con una sonrisa en mi cara.
Ahora está perfecto para decorar ese rinconcito del hogar.





Este es un trabajo muy fácil y  rápido y los resultados son bonitos ¿ no creéis? 

domingo, 23 de julio de 2017

Enamorada de la mesilla velador. Marqueteria

Hace algún tiempo conseguí una maravillosa mesa velador de madera maciza con una hermosa marquetería que me dejó completamente enamorada.
Donde todo el mundo veía una vieja mesilla llena de desperfectos, manchas y grietas casi insalvable, yo veía una autentica maravilla delante de mis ojos.
Era especial por que después de muchos proyectos de transformación de mesillas, sillas, muebles, etc... necesitaba un proyecto de restauración puro y volver a ver esa mesilla como fue en sus inicios.


Una mesilla velador es una mesa de pequeño tamaño con un tablero redondo y un solo pie con tres patas. Se crearon en el S. XVIII, en un primer momento, para sujetar las velas que se utilizaban para alumbrar las distintas salas de la casa que eran muy oscuras y también para servir el té o el café que se ofrecían a las visitas.


A mi personalmente me parecen muebles muy elegantes por su estilo y su moderno acabado y muy prácticos debido a su reducido tamaño ya que ocupan muy poco espacio.

Esta mesa estaba muy deteriorada y dañada. Tenía un montón de grietas, muchas manchas y daños producidos por el agua y por el paso del tiempo. La verdad es que esta mesilla no había sido muy bien cuidada por que era un desastre.
El dibujo de marquetería eran unos detalles florales tremendamente preciosos que apenas se podían ver.
Destacar esa marquetería era mi prioridad y eso iba a suponer un laborioso trabajo.



El pie en espiral con tres patas me dejó completamente enamorada.
Arquitectónicamente, me recordaba a las columnas salomónicas con un solo fuste y un trazado ondulante muy simple. 
La verdad es que era alucinante ver ese pie tan espectacular y tan perfecto. Las tres patas con esa terminación y esos detalles me animaban a hacer un proceso de restauración muy laborioso pero que necesitaba comenzar cuanto antes.





Fijaos en los detalles de las patas, ¡¡qué maravilla!!
Comencé decapando toda la mesilla. Sabía que me iba a llevar mucho tiempo debido a la delicadeza de la marquetería porque no quería que sufriera ningún tipo de daño extra. Por eso, me ayude de decapante químico para ir eliminando los restos de barniz que aún quedaban en el tablero de la mesa.


Para seguir decapando el tablero de la mesa, utilicé mi cuchilla de carpintero para quitar los restos de barniz y eliminar las señales que habían dejado las grietas en la mesa y poco a poco iba quedando limpia:
Fijaos como iba destacando la marquetería y lo bella que era:


La marquetería es la técnica de chapar o embutir piezas de madera en una estructura formando patrones decorativos o dibujos.
Estas piezas son principalmente de madera, aunque también pueden ser de otros materiales como hueso, marfil, nácar o bronce.

A mi me parece un trabajo artesanal muy complejo y laborioso donde al final los resultados son maravillosos.
Por otro lado, fui encolando algunas partes del tablero que estaban hechas un desastre...

 
Cuando conseguí decapar toda la mesa y el pie, le dí un lijado a fondo con lana de acero para pulirla bien y dejarla lista para a pintar.
Esta vez elegí teñir la mesilla en lugar de barnizar como en otras ocasiones. Limpié bien toda la mesa para que no existieran restos de polvo o grasa antes de aplicar el tinte.

Con el tintado de la madera cambiaríamos su color aunque conservando siempre el veteado original y, en nuestro caso, iba a resaltar los detalles florales de la marquetería.

Los tintes son muy fáciles de aplicar. La madera teñida es una muy buena base para ir dando color a nuestro trabajo. Los tintes para la madera pueden ser con disolventes sintéticos o acuosos.
Yo tenía en mi cabeza un color rojizo pero creo que al final conseguí un tono entre cerezo y caoba suuuper chulo!!
Fijaos en la diferencia que la parte teñida de la madera y la que aun no estaba teñida:


El tiempo de secado de los tintes es rapidísimo.
Para terminar, esta vez quería hacer un acabado especial y que nunca había utilizado. Quería barnizar con goma laca.

La goma laca es una sustancia orgánica que se obtiene a partir de la secreción resinosa de un pequeño insecto rojo llamado gusano de la laca (Laccifer lacca), que habita en lugares del sudeste asiático.
El barnizado con goma laca es uno de los más antiguos y también es el mas utilizado por los ebanistas. Se trata de obtener un acabado perfecto mediante la acumulación de capas finas de este barniz. Se caracteriza porque seca rápidamente, protege bien la madera debido a su dureza y tiene larga duración. Y, por supuesto, el acabado no tiene absolutamente nada que ver con el resto de los barnices...

Yo destacaría dos ventajas principales e importantísimas sobre los otros barnices:
1-. La goma laca penetra en la superficie de la madera en vez de depositarse sobre ella, aunque es muy laborioso de aplicar y algo delicado en su mantenimiento. 
2-. Es muy resistente y aporta una gran protección a la superficie y es ideal para disimular golpes y arañazos en la madera. 
Las variedades mas importantes son la goma laca de color naranja, que viene en forma de escamas finas y la goma laca blanca. Ambas son solubles en alcohol.

Esta vez quise aplicar la goma laca de dos maneras:
El pie decidí barnizarlo con brocha aplicando varias manos después de cada secado.


Para el tablero decidí aplicar la goma laca a muñequilla. Es una forma mucho mas difícil y laboriosa de aplicar el barniz pero los resultados son espectaculares.
Me fabriqué una muñequilla con un trozo de tela y un poco de algodón que coloqué en el centro y la recogí con una goma elástica, de forma que la tela sobrante me sirviese para agarrar la muñequilla.
Si vamos a utilizar la muñequilla es importantísimo que no desprenda hilos, ya que se adherirán a la madera durante el barnizado.

Para empezar a barnizar, con la muñequilla empapada en la goma laca pero escurrida, comencé a aplicarla sobre la madera con movimientos circulares y dejaba secar la superficie. La verdad es que el secado era rapidísimo, de manera que podía aplicar varias manos muy seguidas pero lo que ocurría es que cada vez iba costando más aplicar cada mano...


Fijaos qué maravilla:


No puedo recordar la cantidad de manos que pude aplicar pero cuantas más manos, más espectacular quedaba.
Se podía apreciar las vetas de la madera que hacían de la mesa una pieza preciosa y maravillosa que tenía que decorar un nuevo espacio en nuestro hogar.

La diferencia es increíble. Es cierto que he dedicado mucho tiempo y trabajo pero con estos resultados para mi tan satisfactorios, todo queda compensado.

Ahora la mesilla estaba completamente restaurada, brillante y tan bonita que no podía dejar de mirarla.
¿Qué os parece?