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lunes, 10 de enero de 2022

Todo al blanco. Mueble, mesas y sillas

En mil ocasiones se nos ha pasado por la cabeza  cambiar muebles por dar un cambio a cualquier espacio de nuestro hogar  peero lo fácil es cambiar esos muebles por otros más modernos o simplemente distintos, en lugar de intentar darles un lavado de cara.

Fijaos en este proyecto por que es de los mas satisfactorios que he hecho en mucho tiempo. Cambiamos todos los muebles de un salón para ganar luminosidad y dar un toque moderno.

Evidentemente es muy complicado y da mucha pereza poner todo patas arriba pero al final el resultado es súper positivo y das vida a los muebles por muchos años mas.

Teníamos mucho trabajo por delante. Mueble del salón, 6 sillas y mesa comedor, mesilla baja y mi mueble porta cd´s:






Evidentemente el color que íbamos a elegir para todos los muebles era un tono blanco marfil súper bonito que iba a dar mucha luminosidad a todo el salón e iba a dejar los muebles como si fueran otros distintos.

Empecé a tapizar las sillas en primer lugar ya que desmonté todos los asientos y esta vez solamente iba a cambiar la tela. El resto estaba en perfectas condiciones,

Es esta ocasión elegí una tela en blanco, negro y gris con unos dibujos muy originales y que iban a quedar fenomenal en el salón y que os enseñaré al final, claro.

Empecé lijando la mesa pequeña, el mueble porta cd´s y las sillas y apliqué sus manos correspondientes de imprimación y dejarlas listas para pintar.

Después comencé a lijar la mesa de comedor que tenia que ir por partes ya que son de estas que se abren:



Con mucha paciencia iba lijando todos los rincones y las partes de la mesa y una vez lista le aplique dos manos de imprimación asegurándome que todas las partes de la mesa y las patas estuvieran perfectamente imprimadas. 
ya podía imaginarme el final:





Cuando empecé a aplicar la pintura color marfil ya sabia que había sido la mejor elección para dar un cambio radical al salón y para darle el toque moderno. Cuando termine de aplicar la segunda mano de pintura y pasó el tiempo de sacado, resalté las partes mas importantes de cada pieza. Vamos, un decapado muy sutil para resaltar los muebles y darles ese aspecto un poco desgastado.





Para el acabado, cera, que para mi siempre es mi mejor opción.

Ahora tenia que empezar con el mueble del salón que sabia que iba a ser una pesadilla. Está formado por 4 módulos, dos baldas y una encimera. Cada pieza, independiente, que tenía que desmontar y hacer uno a uno.
Se había quedado bastante anticuado y no decía mucho. Necesitaba un cambio radical.

Separé los módulos por partes y protegí los cristales de las vitrinas con papel para mancharlos lo menos posible. Desmonté  todas las puertas y las baldas del interior de los módulos.



Después de la sesión de lijado pieza por pieza comencé a aplicar la primera mano de imprimación. 
Al ser piezas tan grandes, tardé como dos o tres días en dejarlo todo listo para pintar. El fondo de las vitrinas las dejé sin imprimar por que iban a ir completamente forradas con un papel que me había dejado enamorada.

Lo más complicado era manejar estos módulos tan grandes por que era muy difícil a la hora de trabajar sobre todo por el poco espacio del que disponía pero al separarlos todos me apañaba más o menos.
La verdad es que pintar con los rodillos facilitaba y agilizaba mucho el trabajo y por supuesto el acabado era perfecto.
La encimera pesaba mucho y era muy larga y para moverla era horrible:


Al comenzar a pintar por los muebles más bajos, según los terminaba y secaban bien, les daba el acabado final  y los iba colocando en su sitio.
Ya iba viendo el resultado. Poco a poco.


Para el acabado, igual que con las sillas y el resto de muebles, los decapé un pelín para dar ese efecto desgastado y les apliqué varias manos de cera antes de colocarlos.

Por último, antes de volver a colgar las puertas de las dos vitrinas, forre el fondo con un papel muy chuli que iba a quedar perfecto para este mueble. 


¡Ah! y los cajones también quedaron perfectamente forrados:



 
Puertas montadas,


Baldas colocadas,


Papel perfecto,

 Después de un mes de duro trabajo, ahora estoy muy feliz y satisfecha por que ahora el salón de mi casa es completamente nuevo, moderno y único. 


¡Ah! y estas son mis preciosas sillas!!






jueves, 21 de enero de 2021

Un bonito tinte para esas sillas tan bellas

Hace unos meses, mi tía Toñi me lio y me propuso que le arreglase las seis preciosas sillas de su comedor que tenían mas de 40 años y nunca las había dado un lavado de cara. Y sí que tenían más de 40 años por que yo las recuerdo desde bien pequeña.
Eran unas sillas de madera maciza tremendamente maravillosas con un diseño muy chulo y bastante fuertes.
El caso es que el paso de los años habían pasado factura a todas y el precioso tinte color caoba inicial estaba muy tocado y había desaparecido en algunas partes, con un montón de arañazos, sin una pizca de brillo y algunos golpes.

Evidentemente había que repararlas por que estaban muy muy  dañadas.
Lo primero que hice fue desmontar los asientos que tenían un tapizado súper bonito y después empecé a lijar la primera silla con un poco de lija de aluminio. 
El lijado no era muy profundo por que no quería que el tinte se dañase o desapareciese pero sí que hacía incapié a las zonas donde había algún golpe o algún arañazo a la hora de lijar para dejarlo mas o menos al mismo nivel.

Tenía un tinte que ya estaba hecho de algún trabajo anterior y era color caoba con una tintada casi casi igual que el color de las sillas así que era perfecto para empezar con la reparación.
La manera de aplicarlo era muy sencilla. Con una paletina iba aplicando un poco de tinte e inmediatamente, con un trozo de gomaespuma que tenía cortado iba retirando y arrastrando el exceso de tinte para llegar a la mayor parte de la silla en cada aplicación y teñir el máximo posible en cada pasada.
Fijaos! era alucinante el cambio tan tremendo que se apreciaba en tan solo unos segundos:



Era un proceso muy rápido y fácil y además el tinte se secaba muy rápido con lo cual podía dar dos manos tranquilamente y repetía el mismo proceso con cada una de las sillas.
Primero un lijado suave con lija de aluminio y después tinte y secado.
Fijaos la diferencia con las sillas reparadas:




Ahora las seis sillas estaban perfectamente teñidas y para el acabado, antes de terminar, aplique un barniz al agua satinado que las dejó súper bonitas y con un suave brillo que me enamoraron:


El resultado fue tan positivo y satisfactorio que me daba pena devolver las sillas a mi tía ;).
Ella estaba encantada con sus preciosas sillas y ahora lucen nuevas y relucientes de nuevo.