Esta pieza apareció delante de mis narices aquella mañana cuando iba a recoger el coche para irme a trabajar. Y es que una de las peores cosas que llevo en esta vida es madrugar. No puedo, os lo juro, es superior a mi, mi cabeza no reacciona y tengo tanto sueño que creo que llego al trabajo por inercia. Pero tengo que hacerlo... toodas las mañanas... :(
Y es que a veces, tengo que agradecer esos momentos si de repente aparecen cosas tan alucinantes como esta que os enseño aquí:Y es que lo vi al segundo; Quería y me faltaba una gran descalzadora para la pequeña habitación. Así que, lo cargué en el coche y llegue al trabajo con una sonrisa de oreja a oreja por que ya veía el resultado en mi cabeza...
Ahora me río por que recuerdo que cuando enseñé el sillón la primera vez a algunos amigos y antes de que lo viesen, les dije muy emocionada: "...es un hermoso sillón de madera maciza, con un asiento enoorme de enea y un respaldo de cuero, suuuper chulo...!!" al verlo, me miraban como diciendo: "hombre, bonito, bonito... como que no..."
Y cuando ese sillón entró por la puerta de mi casa, directamente fui a buscar el espacio donde iba a ir y... era perfecto...
Rápidamente me puse a trabajar en este proyecto por que no podía esperar...
Eliminé todo el asiento de enea para comenzar a limpiar bien la silla. La desinfecté bien y retiré la pieza de cuero con cuidado para tratarla, limpiarla y volver a colocarla posteriormente.
Y comencé a decapar toda la madera. El barniz de la silla, la verdad, es que no estaba muy dañado y salia muy bien con la cuchilla de carpintero. La madera en general estaba en perfectas condiciones y lo que más me gustaba era el tamaño del asiento del sillón. ¡¡Era alucinantemente grande!!
Sin olvidar un rápido lijado de toda la silla una vez decapada y bien limpia, le apliqué una buena mano de imprimación blanca para dejarla lista para pintar. Esta vez,
elegí una pintura acrílica de color naranja mandarina que oscurecí un pelín
para que quedase un tono más apagado y que iba a ir genial con la
tela que iba a utilizar para el asiento y, en general, con la habitación.
Para empezar a tapizar el asiento, grapé las tiras de cincha elástica de 6 cms y utilicé espuma de 8 cms de grosor con una densidad de 30 para que quedase un pelín durita. El proceso es el mismo que en otras sillas que ya hicimos y que también queradon super chulas, De una viejas sillas a unas sillas muy retro. Cincha, espuma, guata y tela.
Elegí una tela muy moderna y con detalles muy psicodelicos donde se combinaban los tonos naranjas y marrones que tanto me gustan.
De esta manera, modernizaríamos la descalzadora de una manera sencilla.
Por último, solamente nos faltaba arreglar el respaldo. Estaba muy sucio pero la pieza estaba en perfectas condiciones y tenía que aprovecharla.
Para limpiar el cuero utilicé espuma de jabón y poco a poco fui eliminando todo tipo de suciedad.
Una vez limpia, utilicé un tinte marrón oscuro para teñir el cuero, por ejemplo un tinte para teñir los zapatos. Apliqué un par de manos y volví a colocar el respaldo en la silla.
El color del asiento ahora era un marrón chocolate super chulo!
El color del asiento ahora era un marrón chocolate super chulo!
Esta si que es la pieza que faltaba para la pequeña habitación.