Una de la pocas piezas que conservo de mis abuelos es este gran baúl que pude traer de su casa del pueblo. Tuvo que pertenecer a la mamá de mi abuela.. o de mi abuelo... eso nunca me lo dejaron claro.
Desde que yo era muy pequeña recuerdo ese baúl en una de las habitaciones de la casa, siempre lleno de mantas y ropa muy antigua.
Los baúles siempre han sido mi debilidad y este, en concreto, siempre me ha parecido una preciosidad.
Una pieza tan especial, tan grande, con esos colores tan llamativos, tan viejito... y lleno de recuerdos.
Un día, hace algún tiempo, decidí llevarlo a mi casa. De esta manera, cada vez que lo mirase me acordaria de mis abuelos y eso era lo mas bonito.
Desde que yo era muy pequeña recuerdo ese baúl en una de las habitaciones de la casa, siempre lleno de mantas y ropa muy antigua.
Los baúles siempre han sido mi debilidad y este, en concreto, siempre me ha parecido una preciosidad.
Una pieza tan especial, tan grande, con esos colores tan llamativos, tan viejito... y lleno de recuerdos.
Un día, hace algún tiempo, decidí llevarlo a mi casa. De esta manera, cada vez que lo mirase me acordaria de mis abuelos y eso era lo mas bonito.
La verdad es que el baúl no estaba muy dañado. De hecho me gustaba muchisimo así, tan viejito, con sus relieves de colores y tan oxidado.
Pero la idea que tenia para el baúl era otra. Y muy sencilla...
Como os he dicho, pude traerlo de la casa del pueblo para restaurarlo.
Después se quedaría en mi habitación por mucho tiempo así que necesitaba cambiar un poco su imagen.
Y empecé...
Después se quedaría en mi habitación por mucho tiempo así que necesitaba cambiar un poco su imagen.
Y empecé...
Primero limpié bien las chapas del baúl para quitar el oxido y al mismo tiempo la pintura de las mismas.
Es lo que me llevó más tiempo pero una vez conseguí limpiar las chapas, con mucha paciencia, elegí una pintura sintética especial para metal color gris azulado.
Y comencé a cambiar todo el color del baúl. El cambio ya era muy grande y hubo un momento que pensé que no iba a quedar como tenia en mi cabeza... Pero esa idea sólo me duró un par de segundos.
A la madera del resto del baúl le apliqué una pintura sintética satinada negra para dejarlo más luminoso, limpio y bonito.
Quedó muy bien y, además seguían viéndose los fantásticos relieves del baúl.
Exteriormente el baúl estaba listo pero aún quedaba la parte interior que, fue lo mejor.
Exteriormente el baúl estaba listo pero aún quedaba la parte interior que, fue lo mejor.
Para el interior del baúl aproveché el papel que ya tenia y que estaba muy, muy bien conservado. Sorprendentemente el papel solamente estaba despegado pero no estaba roto por ningún sitio. El estampado del papel era MA RA VI LLO SO... Me gustaba un montón así que ni me lo pensé y con mucho cuidado fui pegando todas las paredes del baúl con un poco de cola blanca y, practicamente quedó como nuevo.
Me encantaba ese papel, me encantaba ese olor, esos colores...
Si, ya se que el cambio no ha sido tan radical como otras veces, simplemente he cambiado un poco su imagen pero ahora está limpio y protegido de óxido por fuera y perfectamente arreglado por dentro.
Ahora está en mi casa, por eso, cada vez que lo miro me acuerdo de mis abuelos, en su casa, nuestros recuerdos se quedan conmigo y eso es lo mas bonito.